jueves, 3 de diciembre de 2015

Elisa.

Aquellas noches en que las estrellas me parecían increibles, que nada podría suplirles, tu existencia desmintió la hipotesis, confirmando la realidad de los sueños, decidiendo el rumbo de nuestros caminos, cambiando el destino, una especial experiencia de la que no se puede dudar, a los cielos perteneces, envuelta en nubes vienes y apareces enseñando al mundo tu bella naturaleza, la inmensidad de tu creación, que suerte hemos tenido de tenerte en esta vida, de mirar tu sonrisa la mayor parte del día, de pensar nuestra historia a la que pertenecen tus ojos, cuidarte por la noches, borrar tus pesadillas, que del viento emerja la fuerza para permanecer contigo una eternidad y si se puede un millar, duerme tranquila,que los sueños se te velan y el miedo lejos estará. Como explicar que el paraíso ya lo tenemos contigo, que todo resplandece cuando te aproximas, y que cuando la soledad intenta entrar, tu luz la hace dudar. El amor tiene otra explicación, has cambiado la lógica, nos regalaste otras memorias, no estás sola, no estamos solos, nos rodeas, te rodearemos hasta que el espacio de este mundo nos diga ya no hay más, entonces te inventaremos otro lugar, la fortuna que nos das, merece otro lugar idear, construido del amor con que nos unes y que haces subsistir. Tu vida me ha hecho dudar del sol, de todo su resplandor, porque comparado contigo se transforma en paradoja.

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